Ataque silente

 Me ahogo en el aire vacío,

sentada en el banco de la estación abandonada

aguardo la nunca-llegada del tren,

no hay salida del laberinto de ruido blanco,

tapo el espejo de orfandad del oído con un trapo negro,

águilas de letras deshilvanadas sobrevuelan amenazantes.

Una espesura de silencio me habita toda,

el soliloquio de la palabra ausente teje el manto de la sinrazón,

la pared del calabozo se me ríe en la cara,

cada día dibujo una raya nueva.

Oigo pasos que se acercan,

un guardia me pasa el alimento,

¿por qué yo? nunca toqué un fusil.

Sé de compañeros que murieron de silencio,

ellos, expertos conocedores de talones de Aquiles,

se ríen y fuman,

gritan los goles de los partidos,

y nosotros seguimos encerrados.


Anna Donner ©®

Comentarios

Entradas populares de este blog

Desgranando

No dejaré

Renuncia