Opresión

 Estío que no da tregua,

la opresión del que le falta el aire,

la desesperación del que fue abrazado por el ciclón,

—Sólo es una tormenta de verano —dice la

princesa rosada desde el frescor del acondicionador.

Fuera el mundo prosigue la vorágine letal

precedida del tañido de una campana

en la iglesia de un pueblo muerto,

(borraron la ruta del centro).

La opresión desde la víscera

de la madre amputada,

la desesperación por la palabra del muerto vivo,

la certeza absoluta de la realidad congelada

como los habitantes de Pompeya,

pero sin lava,

sin Vesubio,

como sí

pero no,

no hay tregua.

Anna Donner ©®

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